martes, 14 de abril de 2009

Bien inexplicable

Por Adrián Pertoldi

El fútbol argentino nunca deja de sorprender. La salida intempestiva de Reinaldo Merlo como técnico de Rosario Central aparece como una mancha más al tigre, a esta altura cansino y obsoleto, que es el fútbol en nuestro país. Luego del proceso comandado por Gustavo Alfaro, de bajos rendimientos colectivos y con pobrísimos resultados, la llegada del ex extrenador de Racing, Estudiantes y River generó un cimbronazo justo a tiempo en la confianza del equipo, que a partir del partido ante San Lorenzo enhebró actuaciones destacas y una seguidilla de triunfos que dejaron al Canalla con la posibilidad cercana, por cierto, de zafar de la tan mentada Promoción.

Todo parecía afiancarse en carriles normales, hasta que uno de los emblemas de la institución, Ezequiel González, criticó en medios de Capital la postura defensiva apostada por Mostaza durante el cotejo contra San Martín en Tucumán. Luego, llegaría la autocrítica del futbolista, que en una clásica jugada dialéctica acusó al diario de no haber dicho lo que se publicó, pero que pedía disculpas al entrenador y que ya había dialogado con el mismo para salvar esta irritante situación. Desde el otro lado, Merlo bajó los decibeles y aseguró "que lo importante era el bien de Central y que todos tenían que tirar para delante". Esta historia continuaba en los parámetros normales. Cruce de declaraciones entre técnico y jugador, nada ajeno a esta época mediatizada y con una posterior charla entre las partes que, supuestamente, iba a hacer que este asunto quedara finiquitado.

Sin embargo, y a pesar de la derrota dolorosa como local ante Racing, otro perseguidor en el asunto Promoción, Mostaza Merlo decide renunciar de forma indeclinable y acusa entre líneas a González de "que por las declaraciones suyas yo no pude rendir más. Yo siempre voy a tener ganas de laburar, porque es lo mío. Pero no puedo ir en contra de lo que siento. En en el vestuario no me sentía cómodo. Esta postura estaba decidida antes del partido ante Racing". Por un lado, no queda claro qué paso realmente en el cónclave entre el Equi y el cuerpo técnico, lo que sí está a la vista es que el problema no fue resuelto.

Por otro lado, lamentable la respuesta de Mostaza Merlo ante el primer sacudón que sufrió en su incipiente paso por Rosario. En momentos de mucha tensión, donde desde el mismo protagonista se argumenta, casi repetidamente, la importancia del futbolista, de estos códigos que tanto se habla pero tan poco se ejercen, Merlo decide abandonar el barco en el peor momento, siendo irresponsable con la mayoría de los futbolistas que le respondió en la cancha, a los cuales los deja en la deriva con la Promoción respirando en la nuca. No se entiende. Bien inexplicable, bien del fútbol argentino.

3 comentarios:

Esteban dijo...

como canaya, no sabés como estoy...
con el ort* a la deriva... encima... de 5 partidos, 3 ganados, 1 derrota y 1 empate, egh... es demasiado...
saludos

PD: E.G. es un camarillero del orto.

Piti dijo...

Sos un excelente periodista, son muy buenos tus trabajos

Ana R. Carnovale dijo...

Este asunto me fastidia por dos lugares distintos. Como canalla, y como periodista deportivo.
Todos sabemos que Central, lamentablemente, no es un paraíso al que todos los técnicos quieren venir a pasar una temporada, pero lo cierto es que la salida de Merlo estuvo armada.
Las declaraciones originales del Equi no fueron taaan fuertes como las que salieron en titulares del diario La Capital, que siempre tirotea a Central.
Se armó una frase perfecta para romper el buen clima que reinaba por los resultados y se logró.
Antes del partido con Racing, Merlo ya se quería ir, y se fue nomás.
Oh, casualidad, Russo estaba libre, y volvió al club de sus amores...
Será que el fútbol es un negocio al final???