lunes, 28 de julio de 2008

No se esconde


"Quiero que mejoremos. Estamos bastante lejos de una medalla olímpica. Tenemos tiempo, creo que podemos llegar a alcanzar nuestro mejor nivel".


Con la sencillez que suele tener en cada una de sus declaraciones, Emanuel Ginóbili expresó su opinión con respecto a la realidad del equipo nacional dirigido por Sergio Hernández, el cual dejó una profunda sensación de preocupación ya finalizada su gira de preparación por España. Repasando cronológicamente, en el primer partido ante España se pudo contemplar ciertos aspectos para resaltar en el campeón olímpico, cuestiones que le posibilitaron llegar al final del segundo tiempo con claras oportunidades de vencer a los de Pau Gasol y cía. No obstante, los choques ante Lituania y nuevamente ante el conjunto ibérico, plasmaron grandes interrogantes, ya que se perdió por amplio margen en las dos oportunidades y se observaron innumerables errores defensivos, un punto fuerte de nuestra selección.

Siempre será plausible destacar la autocrítica dentro de un grupo humano. Mucho más si viene de un referente de peso como lo es Manu, ya acostumbrado a destacarse en las grandes citas, en donde se siente como un pez en el agua. Sin embargo, no nos debe embargar la tristeza teniendo en cuenta que hasta ahora por el bendito tema de las lesiones, no se pudo conformar el quinteto ideal que espera construir Hernández. Si no fue la lesión de Ginóbilli, se sucedieron las bajas de Fabricio Oberto y Leonardo Gutiérrez o la indecisión de Delfino en firmar con un equipo y así dedicarse exclusivamente a los Juegos Olímpicos. Esperemos que cuando las piezas se amolden del modo adecuado, Argentina siga demostrando todo el potencial que supo desarrollar en Atenas 2004.

Repetir la gesta griega será una tarea para nada sencilla. En primer lugar, habrá un conjunto como los Estados Unidos que por primera vez y luego de años ignorando este tipo de competencias, pondrá un plantel de elite con mayoría de sus figuras de la NBA. Ante todo, EEUU quiere recuperar el prestigio perdido en manos de los argentinos, españoles y rusos, quienes aprovecharon la poca profesionalidad que otorgaban los estadounidenses y que raudamente se colocaron en la cima del básquet mundial.

Cuando restan menos de trece días para Beijing, el campeón olímpico sigue trabajando en pos de lograr el rendimiento ideal. La generación dorada sabe perfectamente que tiene que revalidar el prestigio conseguido hace cuatro años atrás. Talento y por sobre todo garra es lo que sobra. Y con un dejo de autocrítica, mejor...

1 comentario:

Circulo Sports dijo...

coincido con ginobili. Seré pesimista, pero la seleccion no puede pelearle palmo a palmo a rivales como españa o eeuu. Creo que los NBA tienen que asumir más el compromiso con la selección. Hablo de jugadores como Nocioni o Scola. El mismísimo Delfino cada vez que entra, se guarda la pelota, comete muchas infracciones i la pierde.