viernes, 1 de agosto de 2008

Lo que vendrá

Eduardo Bolaños

Esta situación que hace un tiempo parecía imposible o de ficción, aparentemente está a la vuelta de cualquier esquina del tenis internacional. La distancia entre Federer y Nadal se ha acortado de tal forma, que en cuestión de días, el número 1 y el número 2, pueden trocar sus posiciones.

Ya desde este espacio señalamos los grandes avances del tenista español, que han coincidido con una evidente merma del suizo, que en las últimas semanas ha estado en el nivel más bajo desde que alcanzó la cima.

Ambos ya están dentro de los mejores de la historia, sin ningún lugar a dudas, pero esto que sucede es algo natural, que siempre se ha producido en el tenis de alto nivel, como es el hecho de que una generación supere a la anterior.

Desde que este deporte se hizo super profesional, fue apasionante ver como se producían estos cambios. Vilas, Borg y Connors revolucionaron la técnica y la táctica y fueron reyes supremos, hasta que llegaron Mc Enroe y Lendl. Ellos perfeccionaron lo anterior y luego debieron ceder su sitio a la generación de Becker, Edberg y Wilander en la decadencia del tenis norteamericano hacia fines de los `80.

La nueva década trajo sangre nueva desde los Estados Unidos de la mano de Sampras, Agassi, Chang y Courier. Cuando estos comenzaron a decaer, aparecieron Kafelnikov, Kuerten, Ríos y los inicios de la armada española. Este siglo se presentó con una generación (los nacidos entre 1980 y 1982) brillante, de la que Federer es el máximo exponente. En ella están Hewitt, Davydenko, Ferrer, Ferrero, Nalbandián, Coria, Robredo, Fernando González, Roddick y Safin entre los más destacados, todos integrantes de la elite en algún momento de sus carreras.

Muchos de ellos todavía tienen varios años para la pelea grande, pero ya está ahí la sabia nueva, encabeza por Rafael Nadal nacido en 1986. Al tenista español lo acompañan algunos que ya son realidad y otros que apuntan para cosas grandes, como los casos de Gasquet, Monfils y Schwank (1986), Djokovic, Murray y Querrey (1987) Cilic, Del Potro y Gulbis (1988) y Donald Young (1989).

Por el lado de los argentinos, a los ya mencionados Eduardo Schwank y Juan Martín del Potro (de muy buena temporada ambos en este 2008), hay que sumar a futuro a buenas promesas, que están iniciando lentamente el duro paso de juveniles a profesionales.

Guido Pella esta semana disputó el primer challenger de su carrera. Pasó la qualy en Belo Horizonte sin perder un set y cayó en primera rueda por 6-4 6-4 ante Leonardo Mayer, en un resultado bastante alentador. Pella tiene un juego moderno y apenas 18 años. Kevin Konfedrak, nacido en 1991, ya incursionó en futures y es otra esperanza, lo mismo que Juan Vázquez Valenzuela.

La lucha es apasionante y marca lo que vendrá. Lo que está por llegar, también, son tres citas muy importantes en los próximos dos meses. Los Juegos Olímpicos (nos ocuparemos con mayor amplitud la próxima semana) le han dejado medallas en más de una ocasión al deporte argentino, ojalá los tenistas argentinos puedan superar las dificultades físicas y tenísticas que los aquejan. Luego será el turno del U. S. Open, último Grand Slam de la temporada y como cierre de septiembre, la Copa Davis ante Rusia. Dos meses para que los amantes del tenis estén bien prendidos de los que pasa en el mundo, a la espera de los cambios y de una buena actuación de los nuestros. Hasta la próxima

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Los escucho siempre. Buenas notas y ritmo radial. Estos textos sobre tenis son muy buenos. Excelente relato de como se superaron las generaciones. Vamos Nadal!!!
Leo de San Isidro

Mariano dijo...

Buena nota como siempre publican, slds